PAPEL DE LA OZONOTERAPIA EN EL ANTIENVEJECIMIENTO

PAPEL DE LA OZONOTERAPIA EN EL ANTIENVEJECIMIENTO

Por Juan Carlos Pérez Olmedo

IPO3
IPO3 04 Feb 2026

PAPEL DE LA OZONOTERAPIA EN EL ANTIENVEJECIMIENTO
Por Juan Carlos Pérez Olmedo

Denham Harman, en 1956, lanzó la teoría de que el envejecimiento era el resultado de las lesiones producidas por los radicales libres.

Los radicales libres se generan mayoritariamente en el metabolismo aerobio, durante la respiración celular en la mitocondria. En esta, durante la reducción univalente del oxígeno, es donde se producen los radicales libres. El ión superóxido, el peróxido de hidrógeno, el oxígeno singlete y el radical hidroxilo son los principales radicales libres relacionados con el envejecimiento acelerado y con diversas enfermedades asociadas.

El daño oxidativo prolongado y sin control conduce irremediablemente a una aceleración del envejecimiento cronológico y, además, a la aparición de enfermedades, influenciadas también por factores genéticos y ambientales.

Más de 3 × 10⁹ moléculas de peróxido de hidrógeno se generan por hora en las células humanas. La sobreproducción sin control de radicales libres conduce al daño de todas las macromoléculas del organismo. En animales envejecidos, las proteínas oxidadas representan entre el 30 y el 50 % del total de las proteínas celulares, lo que explica la disminución progresiva de la actividad enzimática con la edad. El ADN sufre diariamente más de 10.000 lesiones provocadas por radicales libres.

La organela que recibe el mayor ataque de los radicales libres es la mitocondria, precisamente donde estos se producen. La consecuencia de este ataque masivo y descontrolado es una disminución de la producción de energía en forma de ATP, alterando los procesos químicos celulares, incluidos los mecanismos de reparación.

Para restringir la producción de radicales libres, la restricción calórica se ha demostrado como un mecanismo eficaz. En modelos animales, aquellos sometidos a restricción calórica mostraron un descenso significativo del ión superóxido y del peróxido de hidrógeno en comparación con animales alimentados de forma habitual.

El control de la sobreproducción de radicales libres corresponde principalmente a los sistemas antioxidantes endógenos o enzimáticos: superóxido dismutasa, catalasa y glutatión peroxidasa. La actuación conjunta de estos sistemas, junto con antioxidantes no enzimáticos como los exógenos (vitamina C), los tocoferoles (vitamina E) y los antioxidantes extracelulares como la transferrina o la ceruloplasmina —encargados de secuestrar iones metálicos como el hierro o el cobre—, tiene como objetivo evitar la formación del radical hidroxilo, extremadamente dañino e indestructible una vez formado. Por ello, la estrategia defensiva más eficaz es impedir su producción.

El desequilibrio entre la sobreproducción de radicales libres y el fallo de los sistemas antioxidantes conduce al denominado estrés oxidativo, principal responsable del daño celular y tisular.

Diversos modelos experimentales, tanto en animales como en humanos, han demostrado que la ozonoterapia desempeña un papel fundamental en la activación y estimulación endógena de la superóxido dismutasa, la catalasa y el sistema glutatión peroxidasa. Estimulaciones periódicas y repetidas con ozono provocan un estallido respiratorio controlado capaz de activar múltiples mecanismos celulares, dotando a la ozonoterapia de un mecanismo de acción amplio y diverso. Esto la convierte en una terapia de amplio espectro, con efectos oxigenantes, antiinflamatorios, germicidas, inmunomoduladores y, especialmente, como potente activadora de los sistemas antioxidantes enzimáticos.

La mejor terapia antienvejecimiento es aquella que, sin efectos secundarios ni contraindicaciones, permite mantener una adecuada actividad antioxidante y, al mismo tiempo, combatir las enfermedades asociadas al envejecimiento.

Numerosos estudios en animales han demostrado que la sobreexpresión de superóxido dismutasa o catalasa reduce las lesiones proteicas y aumenta la longevidad máxima en más de un tercio. En gusanos nematodos a los que se les modificó el gen age-1, se observó un aumento de la longevidad superior al 70 %, posiblemente debido a una mayor producción de SOD y catalasa. En estudios con Caenorhabditis elegans, la administración de SOD aumentó la esperanza de vida en más de un 50 % respecto al grupo control.

La radiación ultravioleta es el factor exógeno más importante en la producción de radicales libres, afectando especialmente a la estructura y función de la piel. La exposición aguda produce quemaduras solares, eritema y descamación cutánea, mientras que en el fotoenvejecimiento el fenómeno más característico es la elastosis, con degradación del colágeno y acumulación de elastina en la dermis.

Todo indica que el estrés oxidativo desempeña un papel clave. Tras la exposición a radiación UV se produce un aumento del hierro tisular, y el peróxido de hidrógeno puede reaccionar con este metal mediante la reacción de Fenton, formando radical hidroxilo. Tanto fibroblastos como queratinocitos expuestos a radiación UV generan radicales libres, destacando la producción de oxígeno singlete, capaz de dañar ácidos nucleicos, lípidos y proteínas. Tras la exposición UV se observa un aumento del marcador 8-OHdG, indicador de daño oxidativo del ADN.

La generación de radicales libres inducida por la luz es un fenómeno científicamente comprobado. Un ejemplo clásico es la denominada “ceguera del ojo derecho” en pavos, causada por la exposición prolongada a una fuente luminosa.

La lucha más eficaz contra el estrés oxidativo se basa en evitar la formación de radicales libres, controlar su exceso una vez generados y disponer de sistemas de reparación eficaces. Además de medidas dietéticas y hábitos de vida saludables, resulta fundamental un sistema antioxidante enzimático coordinado con antioxidantes extracelulares y exógenos.

Diversos modelos experimentales han demostrado la capacidad del ozono como agente estimulante de los sistemas antioxidantes enzimáticos. En estudios animales, aquellos preacondicionados con ozono antes de ser expuestos a agentes tóxicos o a procedimientos estresantes presentaron menor daño tisular, reducción de marcadores de estrés oxidativo y un aumento significativo de los sistemas antioxidantes enzimáticos.

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